
Interior de una cocina
Ficha
La historia
Drolling lo firmó y fechó abajo a la izquierda, en 1815, el año de Waterloo, cuando Napoleón cayó para siempre y Luis XVIII volvió al trono de Francia. Nada de eso llega a esta cocina. La habitación es oscura y la ilumina una sola ventana abierta que da a unos árboles. Junto a la ventana, en la luz, una mujer cose, otra con cofia está sentada a la derecha y un niño juega en el suelo, mientras en la pared cuelgan cacerolas de cobre. La disposición, un cuarto tranquilo con la luz del día entrando de lado, sigue los interiores holandeses del siglo XVII que tanto apreciaban los coleccionistas franceses de la época. Dos años después fue Luis XVIII quien compró el cuadro para la colección real. En las últimas décadas ha viajado mucho en préstamo, entre otras ciudades a Tokio, Kioto, Budapest y Varsovia.