
Jules Bastien-Lepage · PD
Juana de Arco
Ficha
La historia
Cuando Bastien-Lepage pintó este lienzo en 1879, Francia acababa de perder Alsacia y parte de Lorena, cedidas al Imperio alemán tras la guerra franco-prusiana de 1870. El pintor era de Lorena, la misma tierra de la que había salido Juana de Arco cuatro siglos y medio antes, y de golpe aquella campesina se convirtió en emblema de las provincias arrebatadas. La vemos en el huerto de la casa de sus padres, en el instante de las voces. Ha soltado la rueca, ha volcado el banco y mira a lo lejos con los ojos perdidos, la mano abierta hacia una rama. Arriba, a la izquierda, entre el follaje, se adivinan san Miguel con su armadura y las santas Margarita y Catalina. En el Salón de 1880 muchos elogiaron ese rostro absorto y reprocharon, en cambio, que aquellas figuras milagrosas rompieran el aire tan real del jardín.

