
Vincent van Gogh, L'Arlésienne, 1888. Wikimedia Commons. · PD
L'Arlésienne
Ficha
La historia
En el otoño de 1888, Van Gogh convenció a Gauguin para que fuera a verlo a Arlés, y durante casi dos meses pintaron codo con codo en la Casa Amarilla. A principios de noviembre vino a posar Marie Ginoux, dueña del café junto a la estación donde Van Gogh se había alojado antes de instalarse en la casa. Gauguin dibujaba con calma al carboncillo, mientras Van Gogh, según sus propias palabras, resolvió el retrato al óleo en cosa de una hora. Así nació L'Arlésienne, que no es un tipo pintoresco del sur sino una mujer concreta sentada a una mesa. En la versión de Nueva York tiene unos libros delante, el codo apoyado y la mejilla en la mano. El fondo es casi plano, amarillo limón y rosa, y un contorno oscuro perfila el rostro. La convivencia de los dos pintores se rompió en las Navidades de aquel año, con la disputa y el episodio de la oreja, pero Van Gogh repetiría de memoria esta figura una y otra vez.




