
Édouard Manet · PD
Retrato de una mujer negra
Ficha
La historia
Durante años este lienzo pasó por un boceto preparatorio de Olympia, el desnudo que Manet expuso en el Salón de París de 1865, con una criada negra que trae un ramo de flores. Para esa criada posó Laure, la mujer de este retrato, y hoy se la considera una obra autónoma. Sabemos su nombre por una anotación de Manet en un cuaderno, con sus señas en la rue de Vintimille, a pocos pasos de su taller, y el apunte de que era muy hermosa. Era una joven de origen antillano. En 1999 la historiadora del arte Griselda Pollock llamó la atención sobre el viejo título, La Négresse, y sobre la historia que arrastraba. Francia había abolido definitivamente la esclavitud en sus colonias en 1848, poco más de una década antes. Manet conocía bien las escenas orientalistas de Delacroix y de Ingres, con sus sirvientas exóticas, y aquí se apartó de esas convenciones académicas. Con unas pocas pinceladas recogió la expresión del rostro de Laure.




