
Laocoonte y sus hijos
Ficha
La historia
A comienzos de 1506, unos trabajadores que cavaban en una viña del Esquilino, en Roma, dieron con un grupo de mármol enterrado. Era un hombre barbado con dos muchachos, presos entre los anillos de dos enormes serpientes. La viña era de Felice de Fredis, y el papa Julio II mandó a su arquitecto Giuliano da Sangallo a verlo. Con él fue su hijo Francesco, un niño de unos 11 años, que en una carta de 1567, 60 años después, contó que Miguel Ángel los acompañaba y que su padre reconoció la estatua en el acto. Era el Laocoonte del que habla Plinio, el grupo que el autor romano había puesto por encima de toda pintura y todo bronce.
Laocoonte era el sacerdote troyano que advirtió a su ciudad contra el caballo de madera, y los dioses que favorecían a los griegos enviaron serpientes para matarlo a él y a sus hijos. En marzo Julio compró el grupo, recompensó a De Fredis con una parte de los ingresos de las aduanas de Roma y lo colocó en su patio de estatuas del Belvedere.
Al sacerdote le faltaba el brazo derecho, y en la década de 1530 le pusieron uno nuevo, estirado hacia arriba. A principios del siglo XX, el arqueólogo y marchante Ludwig Pollak vio un brazo de mármol doblado en el taller de un cantero romano. En los años cincuenta se confirmó que era el original y se volvió a colocar, plegado hacia la cabeza. El museo fecha el grupo hacia el 40 o el 30 antes de Cristo y advierte que esa fecha es muy discutida.