
Pierre Bonnard · PD
El gato blanco
Ficha
La historia
A comienzos de la década de 1890, sus compañeros del grupo de los nabis llamaban a Bonnard «el nabi muy japonés», y este pequeño cartón de 1894 explica el apodo. La composición atrevida y descentrada, con el gato plano sobre un fondo liso y sin profundidad, procede de las estampas japonesas que admiraba, en las que los gatos eran un motivo muy querido.
El Museo de Orsay interpreta la deformación como una broma deliberada. El lomo se arquea al máximo, la cabeza se hunde entre los hombros, los ojos se reducen a dos rendijas y las patas se estiran sin proporción alguna. Esas patas fueron lo que más le costó. Sus dibujos preparatorios prueban distintas posiciones, y la radiografía del cuadro revela muchos arrepentimientos, algunos visibles a simple vista.



