
Giulio Romano · PD
Virgen con el Niño
Ficha
La historia
El museo fecha esta pequeña tabla hacia 1517, cuando Giulio Romano trabajaba aún en el concurrido taller romano de Rafael, años antes de marcharse a Mantua. Mide solo 37 centímetros de alto y estaba pensada para la devoción privada. Madre e Hijo surgen iluminados de la penumbra de una habitación. Detrás se ve el lecho de la Virgen, con la cortina a medio levantar, y María alza el brazo de su hijo para que bendiga, un gesto que el museo relaciona con el papel de corredentora que le daba la teología medieval. El detalle más raro está en la puerta. De ella cuelga un cordel con contrapeso, de los que servían para cerrarla, y sin embargo la puerta está abierta sin que nadie la empuje. El museo lo lee como una alusión al misterio de la Encarnación. El apodo viene de Henriette Hertz, coleccionista de Colonia afincada en Roma, que compró la tabla en 1890 y la legó al Estado italiano a su muerte, en 1913.




