
Cimabue · PD
Maestà de Santa Maria dei Servi
Ficha
La historia
Hacia 1280, cuando se pintó esta tabla, los grandes retablos italianos seguían aún la manera bizantina llegada de Oriente, con fondos de oro, rostros largos y severos y pliegues trazados con finas líneas doradas. Cimabue trabajaba dentro de esa tradición y a la vez la empujaba con discreción, suavizando el rostro de la Virgen y dejando que su peso se asentara en el trono, pocos años antes de que su probable discípulo Giotto rompiera del todo con aquel estilo. La obra se hizo para esta iglesia de la orden de los Siervos de María en Bolonia, donde todavía se conserva. Si uno se acerca, la superficie guarda su larga vida en este sitio: viejas quemaduras de cirios y zonas repintadas por manos posteriores, de modo que los estudiosos aún discuten cuánto de lo que vemos salió del pincel de Cimabue y cuánto de su taller.


