
Francisco Goya · PD
Maja y celestina en el balcón
Ficha
La historia
En 1808 estalló la Guerra de la Independencia y las tropas de Napoleón ocuparon España. En medio de aquellos años, Goya pintó para sí mismo cuadros pequeños y privados como este. En un balcón, una maja joven y rubia se apoya en la baranda de hierro y se deja ver, plenamente iluminada. Detrás, medio hundida en la sombra, hay una vieja, una celestina, esa alcahueta que toma su nombre de la vieja de la comedia de Fernando de Rojas. Su sola presencia cambia la escena: la muchacha se muestra ahí para ser mirada y ofrecida. Goya había tratado muchas veces esa pareja, la joven y la alcahueta, en los grabados de los Caprichos. El cuadro figura en el inventario que se hizo en 1812, a la muerte de su mujer, Josefa, entre los bienes que él y su hijo debían repartirse.




