
Guercino · PD
El martirio de Santa Catalina
Ficha
La historia
Guercino pintó este lienzo en 1653, ya en su vejez, y no fue un encargo cualquiera. Fue su ciudad natal, Cento, quien lo pagó para regalárselo al cardenal Alderano Cibo, legado del papa en la vecina Ferrara. Una pintura servía entonces como moneda diplomática entre un pueblo y un hombre poderoso. Guercino reúne dos momentos del martirio de Santa Catalina de Alejandría. A la derecha, entre nubes de tormenta, Dios rompe la rueda erizada de púas con la que iban a matarla. En el centro, el verdugo de sonrisa feroz levanta ya la espada para decapitarla, porque así acabó de verdad su suplicio. La tela llegó al Hermitage en 1850.




