
Paisaje con prado
Ficha
La historia
Cuando Toorop pintó este prado tranquilo en 1884, era todavía un joven estudiante en Bruselas y ese mismo año ingresó en Los Veinte, el círculo de pintores belgas que arrastraba la ciudad hacia todo lo nuevo y difícil del arte europeo. Aquí no queda rastro de aquel hervor. Es una pradera llana bajo un cielo sereno, pintada sin alardes, la clase de paisaje discreto con que un realista concienzudo se hace la mano. Del Toorop posterior, el de las doncellas ondulantes y los ensueños simbolistas, no hay señal. Lo que ya se advierte es su paciencia con la luz plana holandesa y el horizonte bajo. Tenía 26 años y aún no había elegido la manera que le daría un nombre.




