
Boris Kustodiev · PD
La esposa del mercader tomando té
Ficha
La historia
En 1918, cuando Kustódiev pintó este cuadro, Petrogrado pasaba hambre y frío. La revolución había barrido el mundo próspero de los comerciantes rusos, y en la ciudad escaseaban el pan y la leña. Un tumor en la médula había dejado al pintor paralizado años antes, de modo que trabajaba desde una silla de ruedas y evocaba de memoria aquella abundancia ya perdida. Una joven de mejillas encendidas se sienta ante un samovar reluciente, con una sandía abierta, manzanas, uvas y un gato que se frota contra su hombro. Al fondo, las cúpulas de una ciudad de provincias. Para su rostro posó una vecina, Galina Aderkas, a quien Kustódiev había conocido poco antes.



