
Alexej von Jawlensky · PD
Cabeza mística: Meditación
Ficha
La historia
En 1915 una joven pintora alemana, Emmy Scheyer, vio en Lausana una exposición de Jawlensky y decidió dedicarse por entero a su obra. Él la apodó Galka, que en ruso significa grajilla, y ella lo defendió el resto de su vida. Su retrato fue uno de los puntos de partida de las Cabezas místicas que el pintor desarrolló desde 1917, y el Lenbachhaus aún reconoce en esta un eco de sus rasgos, en el óvalo estrecho y alargado del rostro y en los rizos estilizados de las sienes. Todo lo demás ha desaparecido, el pelo, el cuello, el parecido. Un fino armazón de líneas de color flota sobre el fondo ocre, los párpados están bajos y sobre el arranque de la nariz aparecen las manchas de color que el museo llama signo de la sabiduría. En 1938 escribió a un viejo amigo, el monje pintor Willibrord Verkade, que el gran arte solo debía pintarse con sentimiento religioso, y que él solo podía llevar ese sentimiento al rostro humano.




