
Frederic Edwin Church · PD
Las cataratas del Niágara, desde el lado estadounidense
Ficha
La historia
Church terminó en 1867 su lienzo más grande, dos años después de acabar la Guerra Civil estadounidense. Debía viajar a la Exposición Universal de París para mostrar a unos Estados Unidos reunificados en su momento de mayor confianza, mediante lo único que Europa no podía igualar: su naturaleza salvaje. Al final envió a París otro Niágara más antiguo, y este cruzó a Londres, donde el público hacía cola para sentir el estruendo y la espuma que parecían salir del cuadro. Church lo elaboró en el taller a partir de bocetos rápidos y de una fotografía en sepia. Veinte años más tarde, un financiero neoyorquino de origen escocés, John Kennedy, lo compró y lo regaló a Escocia, y por eso la gran catarata norteamericana cuelga hoy en Edimburgo.




