
Yair-haklai · CC-BY-SA-4.0
Desnudo en un sillón, planta verde
Ficha
La historia
En noviembre de 1936 Matisse rondaba los sesenta y siete años y vivía en un piso de Cimiez, en la colina sobre Niza. Venía de un encargo enorme, el mural de La Danza para la colección Barnes, en Pensilvania, y al terminarlo volvió a lo pequeño y cercano: una modelo repantigada en un sillón, una planta verde al lado, la blusa rosa entreabierta. Lo que ensaya aquí es dibujar con el color. El espacio queda plano, la maceta y el sillón se vuelven casi un motivo decorativo, y todo respira la seguridad de quien ya no tiene nada que demostrar. Su mujer, Amélie, conservó el lienzo y en 1960 lo legó al museo de Niza que lleva el nombre del pintor.




