
Henri Matisse · PD
Olivos en Collioure
Ficha
La historia
Rosa, violeta, amarillo y verde a manchas, y en medio dos olivos con el tronco y las ramas trazados con pinceladas oscuras. Así pintó Matisse un olivar de Collioure, el puerto pesquero del Mediterráneo junto a la frontera española, al que volvió en el verano de 1906 después de un viaje por Argelia en primavera. Ya había trabajado allí el año anterior. Los colores apenas se parecen a los de un olivar de verdad, y el Museo Metropolitano de Arte, que conserva la tela, la cuenta entre las primeras obras importantes de su etapa fauvista.
El museo la fecha en el verano de 1906, con un signo de interrogación. Lo que sí está documentado es el comprador. Ese otoño la adquirió Leo Stein, coleccionista estadounidense que vivía en París con su hermana Gertrude. Después de los Stein se le pierde el rastro, hasta que en 1949 el banquero neoyorquino Robert Lehman la compró en París. Llegó al Metropolitano con su colección en 1975.




