
Ánfora de tipo panatenaico con Atenea y púgiles
Ficha
La historia
Dos púgiles barbudos, ya lejos de la primera juventud, se enfrentan con las manos vendadas. Junto a ellos espera un compañero, y un juez envuelto en su manto sostiene una vara. Al otro lado del ánfora, Atenea avanza blandiendo la lanza entre dos columnas coronadas por gallos.
Ese esquema era el de los premios de las Grandes Panateneas, la fiesta que Atenas celebraba cada cuatro años en julio en honor de su diosa protectora. Los vencedores recibían ánforas llenas de aceite de los olivos sagrados. Esta, pintada entre el 530 y el 510 a. C., solo imita aquellos trofeos. Es más pequeña, tiene el cuello más ancho y le falta la inscripción que declaraba el vaso premio de los juegos de Atenas. A su dueño le bastaba el parecido, que lo vinculaba con los célebres trofeos atenienses y hablaba de su rango. Lo enterraron en Vulci, en la llamada Tumba del Guerrero, junto a sus armas, un carro y una rica vajilla de bronce y cerámica.