Museo Nacional Etrusco de Villa Giulia

Museo Nacional Etrusco de Villa Giulia

Roma, Italia · Sitio web


La historia

En la villa del papa Julio III, en el borde norte de Roma, el recorrido baja. Detrás del patio principal, unas escaleras curvas descienden a un ninfeo hundido, un patio fresco en torno a una fuente que alimenta el Acqua Vergine, el antiguo acueducto que todavía abastece la Fontana de Trevi. El papa construyó la villa entre 1551 y 1553 como residencia de verano. El arquitecto Vignola proyectó la casa, el escultor Bartolomeo Ammannati el ninfeo, el pintor Giorgio Vasari coordinó las obras y Miguel Ángel dio su consejo.

En 1889 el joven Reino de Italia convirtió esta casa de recreo en un museo de los pueblos que vivieron aquí antes de Roma. Lo impulsó el arqueólogo Felice Barnabei, y las primeras salas se llenaron con hallazgos de Falerii, capital de los faliscos, y de Veyes, la vecina y rival etrusca de Roma.

Aquellas excavaciones siguen marcando la visita. De Veyes proceden los dioses de terracota pintada que coronaban el tejado de un templo, entre ellos el Apolo que avanza a grandes pasos. De Cerveteri llega el Sarcófago de los Esposos, una pareja recostada en un lecho de banquete, modelada en terracota a finales del siglo VI a. C. Tres láminas de oro de Pyrgi, el puerto de Cerveteri, recogen la dedicación de un templo en etrusco y en fenicio. En 1919 Alfredo Castellani, último heredero de una familia romana de orfebres, donó al Estado su colección de vasos antiguos y joyas, y desde entonces el museo se ha extendido a la vecina Villa Poniatowski.

La llegada más reciente fue en 2026. El Estado compró las pinturas murales de la tumba François, descubierta en Vulci en 1857 y desde entonces en manos de la familia Torlonia y sus herederos. El 30 de junio entraron en la colección permanente, con Aquiles y el héroe Macstarna todavía acompañados de sus nombres en etrusco.

Escucha esta historia en voz alta. Descarga la app.

Colección

39 obras