
Vincent van Gogh, Paul Gauguin's Armchair, 1888. Wikimedia Commons. · PD
El sillón de Paul Gauguin
Ficha
La historia
En el otoño de 1888 Van Gogh compartía la Casa Amarilla de Arlés con Paul Gauguin, el compañero que había esperado durante meses para fundar allí un taller del sur. En lugar de retratar su rostro, pintó su asiento: un sillón curvo y macizo, encendido de noche por una vela y el resplandor de gas en la pared, con dos novelas sobre el cojín. Frente a él colgó su propia silla, sencilla y a plena luz del día. Pocas semanas después la convivencia estallaría y Gauguin se marcharía. Los libros y la llama encendida siguen ahí, como si su ocupante acabara de levantarse.




