Campesinos jugando a las cartas
Ficha
La historia
Cuando van Ostade pintó esta escena en 1655, el tabaco había dejado de ser una rareza para volverse un hábito cotidiano en la República holandesa, y la larga pipa blanca de arcilla era tan común en una taberna como la jarra de cerveza. Aquí están las dos. En la sala de un mesón unos cuantos hombres se inclinan sobre una partida de cartas, con una jarra de cerveza en medio y las pipas encendidas, bajo una luz baja y cálida que recorre la mesa. Van Ostade había dedicado su carrera a escenas así, y las primeras rozaban la caricatura, con bocas abiertas y codos por el aire. Esta es más serena, los jugadores absortos en sus manos. El juego de cartas era una diversión barata para la gente trabajadora, a pequeñas apuestas y con un trago al final de la jornada.




