
Piedad
Ficha
La historia
En la Roma de hacia 1603, a una pintura devocional se le pedía que sirviera para rezar. La Iglesia llevaba décadas exigiendo imágenes sagradas claras, capaces de conmover y de sostener la oración, y esta pequeña Piedad de Annibale Carracci está pensada justo para eso. María está sentada en la penumbra del sepulcro, con el cuerpo de su hijo sobre las rodillas, vencida por el dolor. Los colores son pálidos, casi apagados. En el suelo, entre las sombras, aparecen la corona de espinas y los clavos ensangrentados. El Kunsthistorisches Museum los interpreta como puntos de apoyo para quien se arrodillaba ante el cuadro, cada uno ligado a un momento de la Pasión en el que detenerse. Toda la escena mide apenas 60 centímetros de ancho, un tamaño pensado para una habitación privada y para una sola persona en oración.




