
Gabinete de porcelana de la reina María Amalia
Ficha
La historia
Antes de ser Carlos III de España, Carlos de Borbón reinó 25 años en Nápoles, y esta sala es uno de los últimos encargos de aquella etapa. La quiso su esposa, María Amalia de Sajonia, nieta de Augusto el Fuerte, cuya manufactura de Meissen había sido la primera de Europa en fabricar porcelana dura. En 1743 los reyes fundaron su propia fábrica en el parque de Capodimonte, y entre 1757 y 1759 esta revistió un gabinete entero del palacio de Portici, al pie del Vesubio, con unas 3.000 piezas de porcelana. En las paredes blancas aparece una China imaginada en Europa: figuras con largas túnicas amarillas y azules, pequeños monos oscuros sobre la celosía dorada y cartelas con caracteres chinos que elogian al rey. Pocos meses después de terminarlo, Carlos heredó la corona española y partió hacia Madrid con los mejores artesanos, los moldes y casi cinco toneladas de pasta de porcelana. Con ellos nació la fábrica del Buen Retiro, y de allí salió otro gabinete de porcelana, el del Palacio Real de Aranjuez, terminado en 1765. El de Nápoles siguió en Portici hasta 1866, cuando lo desmontaron pieza a pieza y lo volvieron a montar en Capodimonte, en la misma colina donde se había cocido su porcelana.
