
Tabernáculo portátil con la Piedad, santa Cecilia y san Hermenegildo
Ficha
La historia
En 1603 el cardenal Odoardo Farnese quiso un pequeño altar que pudiera abrir para rezar a solas, y Annibale Carracci lo ideó para él. Es un estuche de ébano y oro de menos de medio metro de alto, pintado sobre cobre y tabla, con dos puertas que se cierran. Cerrado muestra a san Miguel y al ángel de la guarda, con Cristo y Dios Padre encima, guardianes de quien lo poseyera. Abierto, en el centro aparece Cristo muerto, llorado por su madre, san Juan y María Magdalena. En el interior de las puertas están santa Cecilia y san Hermenegildo, príncipe visigodo de Hispania, cada uno sobre una escena diminuta de su martirio. El museo atribuye a Annibale la concepción del conjunto y a sus discípulos parte de las escenas, aunque cuáles exactamente sigue siendo objeto de debate. Por detrás, la obra guarda la memoria de sus dueños. Allí se lee su número en la colección del cardenal Silvio Valenti Gonzaga, el 723, el de los Torlonia, el 250, y cuánto oro llevan sus guarniciones, 13 onzas y ocho denarios.




