
Sandro Botticelli · PD
Retrato de una dama (con los atributos de santa Catalina de Alejandría)
Ficha
La historia
Hacia 1475, en Florencia estaba de moda retratar a las mujeres así, de perfil estricto ante una ventana, como se veía un rostro en una moneda o una medalla. Esta joven de cabellos dorados nació como uno de esos retratos, una persona real sobre una pequeña tabla. La rueda, la palma del martirio y la aureola que la convierten en santa Catalina de Alejandría se añadieron más tarde, sobre la pintura original, transformando un retrato privado en una imagen devota ante la que rezar. Durante mucho tiempo se tuvo por obra de Botticelli, y el museo de Altenburg mantiene su nombre desde finales del siglo XIX, aunque una restauración en los años ochenta reveló cuánta pintura antigua se había perdido. La tabla tuvo un largo recorrido antes de llegar a Alemania. Aparece en 1675 en la colección del cardenal Leopoldo de Médici, y en 1847 el barón Bernhard von Lindenau la compró en Italia para la colección que aún lleva su nombre.




