Retrato de un hombre
Ficha
La historia
Hacia 1490 Leonardo da Vinci llevaba ya varios años viviendo en Milán, al servicio de los Sforza, y a su alrededor se había formado un grupo de pintores lombardos que aprendían a mirar los rostros como él. Bernardino de' Conti pertenecía a ese círculo. Este retrato de un hombre sin nombre nace de ahí: un rostro grave, observado de cerca, ligeramente girado sobre un fondo oscuro y liso, para que nada distraiga de los rasgos. No sabemos quién fue el modelo, algo habitual en estos retratos lombardos de particulares y no de príncipes. Queda la manera que Bernardino había asimilado en la ciudad, esa suavidad al modelar la mejilla y la mandíbula que los pintores cercanos a Leonardo convirtieron en la moda del Milán de aquellos años.