
Bronzino · PD
Retrato de un joven
Ficha
La historia
En 1547 el erudito florentino Benedetto Varchi preguntó a los principales artistas de su ciudad cuál de las dos artes era más noble, la pintura o la escultura, y Bronzino respondió con una carta en defensa de la pintura. Pocos años después, probablemente a comienzos de la década de 1550, esa misma disputa parece asomar en este retrato. Tras el joven, una cortina rosa descorrida deja ver una estatua de Baco, dios del vino, con un pequeño sátiro al lado. La escultura solo existe aquí pintada, en unos extraños tonos violáceos junto a la lana negra del jubón y el fino encaje del cuello. Las manos descansan sobre un libro de páginas en blanco. No se sabe quién es. Cuando el cuadro apareció en 1823 en la colección del escritor inglés William Beckford, figuraba como retrato del joven san Luis Gonzaga, un jesuita que nació más de diez años después de que se pintara.




