
Alexej von Jawlensky · PD
Retrato de Alexander Sacharoff
Ficha
La historia
Jawlensky solía volver una y otra vez sobre sus cuadros, y este se le escapó. Lo contó la bailarina Clotilde von Derp, que más tarde se casó con el retratado y fue su pareja de escena. Una noche de 1909, el joven bailarín de origen ruso Alexander Sacharoff, entonces muy amigo de Jawlensky en Múnich, pasó por el estudio antes de actuar, ya maquillado y con el vestuario puesto. Jawlensky lo pintó allí mismo en menos de media hora, y Sacharoff se llevó el cartón todavía húmedo, por miedo a que el pintor siguiera retocándolo. Solo ese año posó para él tres veces. Aquí mira de frente con los ojos pintados de negro, la boca sonriente, el vestido de un rojo de señal. Para el Lenbachhaus, en este cuadro aparece por primera vez el rostro frontal y simétrico, de ojos muy abiertos, al que las cabezas de Jawlensky volverían una y otra vez hasta la Primera Guerra Mundial. El museo lo compró en 1965.




