
Hans Memling · PD
Retrato de una anciana
Ficha
La historia
En la Brujas de finales del siglo 15, cuando la ciudad era uno de los grandes centros comerciales de Europa, Hans Memling era el retratista que buscaban las familias acomodadas. Esta mujer mayor no posó por vanidad. En una época sin fotografía, un retrato como este servía para conservar el rostro de alguien que se acercaba al final de su vida. La tabla, pequeña y hoy recortada por los bordes, concentra toda la atención en su toca clara, que resalta contra el fondo oscuro. No estaba sola. Formaba pareja con el retrato de un hombre anciano, probablemente su marido, que ahora se encuentra en el Metropolitan de Nueva York. Fueron pintados para mirarse el uno al otro y hoy los separa un océano. Si observas sus manos, verás que en origen las tenía juntas, en un gesto sereno que respondía al del hombre.




