
Rogier van der Weyden · PD
Retrato de Antonio, «gran bastardo» de Borgoña
Ficha
La historia
Hacia 1460, la casa de Borgoña posó para tres retratos de van der Weyden: Felipe el Bueno, su heredero Carlos el Temerario y este hombre, Antonio, hijo de Felipe con una amante y conocido como el Gran Bastardo, título que llevaba sin ningún reparo. En aquella corte la ilegitimidad no cerraba puertas. En 1456 había sido admitido en la Orden del Toisón de Oro, la selecta hermandad caballeresca del duque, unos 30 caballeros, y luce su collar de eslabones de pedernal y eslabones de fuego, con el pequeño carnero de oro colgando sobre el pecho. Sostiene una flecha entre los dedos, y hoy nadie sabe con certeza por qué, quizá un premio de un concurso de tiro, quizá una divisa que ningún documento explica. Van der Weyden le da una mirada fría, de lado, perdida en la media distancia.




