
Benjamín Núñez González · CC-BY-SA-4.0
Retrato de Federico da Montefeltro
Ficha
La historia
En 1450, durante un torneo, una lanza le destrozó el rostro a Federico da Montefeltro. Perdió el ojo derecho y el caballete de la nariz, y desde entonces casi siempre se hizo retratar por su lado izquierdo. Por eso Piero della Francesca lo pinta aquí de riguroso perfil, con la cara sana vuelta hacia nosotros y el puente roto de la nariz tal cual, sin disimular. Federico gobernaba Urbino, un pequeño estado de montaña, y se hizo rico como capitán mercenario de palabra fiable, algo tan raro en aquel siglo que llegaba a valer dinero. En una tabla gemela mira de frente a su esposa, Battista Sforza. Las dos tablas estuvieron unidas por bisagras, como un libro. Ella aparece llamativamente pálida. Cuando la pareja se terminó, hacia 1474, Battista había muerto con poco más de veinte años tras dar a luz a su hijo, y parece que Piero trabajó en parte a partir de una mascarilla mortuoria o de un retrato anterior. Detrás de ambos el territorio se aleja en diminutos campos y ríos, las tierras que gobernaban, vistas desde una altura imaginaria. En el reverso Piero añadió a la pareja sobre carros triunfales, de modo que todo el conjunto podía volverse y leerse como las páginas de un libro.




