
Alexej von Jawlensky · PD
Retrato de Hedwig Kubin
Ficha
La historia
A comienzos de 1906, el dibujante austríaco Alfred Kubin y su mujer visitaron a Jawlensky en su piso de la Giselastraße, en Múnich, y lo más probable es que este retrato de ella se pintara entonces. Kubin se había hecho un nombre en Múnich con dibujos de demonios y visiones de pesadilla. En 1904, tras una grave crisis nerviosa, se había casado con Hedwig Gründler, viuda, bastante mayor que él y hermana del escritor Oscar A. H. Schmitz. Ella fue su sostén durante toda la vida, aunque también estaba gravemente enferma. Jawlensky resolvió su rostro con pinceladas amplias y le puso un sombrero. Las franjas sueltas del vestido recuerdan todavía al impresionismo tardío, mientras que el verde de las sombras de la cara ya tiene la libertad de color de los fauvistas de París. En mayo de ese año, Hedwig empezó a trasladar la casa de Múnich a Zwickledt, una pequeña finca en la Alta Austria, y Kubin la siguió en otoño. Allí se quedaron para siempre, y allí murió ella en 1948, once años antes que su marido.




