
Jan Matejko · PD
Retrato de Józef Ciechoński
Ficha
La historia
Hacia 1873 Polonia llevaba casi 80 años sin figurar en ningún mapa, repartida entre Rusia, Prusia y Austria, y Matejko había dedicado su carrera a mantener viva en pintura a la nación desaparecida. Ese mismo año asumió la dirección de la Escuela de Bellas Artes de Cracovia. El retratado, Józef Ciechoński, era un rico terrateniente de la parte del país bajo dominio ruso, y quiso mostrarse no con la levita de su siglo, sino con el atuendo completo de la vieja nobleza polaca: un żupan blanco ribeteado de marta, una delia bordada encima, y sobre la silla un kołpak de piel, unos libros y un sable curvo, la karabela. El libro abierto lleva el título de una novela recién aparecida. Para la pintura misma Matejko se remontó aún más atrás, tomando el cálido color veneciano de Tiziano y una pose de Van Dyck. Ciechoński acabó arruinándose y tuvo que vender el retrato a un sacerdote.




