
Juan Bautista Martínez del Mazo · PD
Retrato ecuestre de Felipe IV de España
Ficha
La historia
El caballo de bronce que se encara hoy en la plaza de Oriente de Madrid lo modeló un escultor florentino, Pietro Tacca, que nunca había visto a Felipe IV. La corte española resolvió el problema mandándole pinturas, y en 1635 el conde-duque de Olivares envió a Florencia este lienzo junto con un retrato de busto. Baldinucci, que unas décadas después escribió las vidas de los artistas florentinos, anota que ambos se quedaron en casa de los Tacca. La composición es la del gran retrato ecuestre que Velázquez pintó entre 1635 y 1637 para el Salón de Reinos del Buen Retiro, hoy en el Prado, aquí reducida más o menos a la mitad. Quién lo pintó es cosa que el museo deja abierta: su ficha dice atribuido a Velázquez y recoge las alternativas, una copia de taller o un lienzo de su yerno Juan Bautista Martínez del Mazo, mientras otros han querido ver un boceto del propio Velázquez para el cuadro de Madrid. La estatua quedó terminada en 1640.