
Francisco Goya · PD
Retrato de Sebastián Martínez y Pérez
Ficha
La historia
Hacia 1792 Goya cayó gravemente enfermo. La dolencia lo dejó sordo para siempre, y pasó su convalecencia en Cádiz, en casa del hombre de este retrato, Sebastián Martínez, un rico comerciante y uno de los mayores coleccionistas de estampas y pintura de España. Eran amigos. El papel que Martínez sostiene lleva una inscripción de puño y letra de Goya, donde se llama a sí mismo su amigo y fecha la obra en 1792. Ese afecto se nota en el cuidado de la ejecución, en el brillo de la seda a rayas y de los botones, pintados con toques finos y rápidos, casi transparentes. Goya se repuso lo bastante para volver a trabajar en Madrid, pero la sordera ya no lo abandonó.




