Regreso al establo (La retirada)
Ficha
La historia
Carlo Pittara expuso este cuadro en la Promotrice de Turín en 1866, entre los temas campestres que enviaba allí cada año durante esa década. Está construido casi por entero con grises y pardos que transmiten la lluvia, con largas líneas horizontales que solo interrumpen los dos pastores erguidos bajo sus paraguas de colores vivos, mientras el rebaño vuelve al redil. Sus contemporáneos lo apreciaban ante todo como pintor de animales, y en 1967 la historiadora del arte turinesa Andreina Griseri escribió que, antes de las ovejas de Pellizza y de Segantini, estos eran los animales más queridos que había dado la pintura del siglo XIX. A algunos críticos de su tiempo les disgustaba esa insistencia en el humilde mundo de los pastores. Los círculos oficiales lo aceptaban porque respetaba el lenguaje pictórico tradicional, y en 1893 el crítico Alessandro Stella lo juzgó ajeno a ciertas audacias y brutalidades a lo Courbet.