
Francesco Hayez · PD
Retrato de la condesita Antonietta Negroni Prati Morosini de niña
Ficha
La historia
Hacia 1858 la fotografía era todavía una novedad en Milán, y Francesco Hayez se apoyó en ella. En lugar de obligar a la pequeña condesa a posar quieta durante horas, trabajó a partir de fotografías que le habían tomado, con la madre cerca para tranquilizarla. Se ve lo que decidió no suavizar. En vez de la niña dulce y compuesta que solían entregar los retratos de encargo, su cara guarda un destello de inquietud, el desconcierto de una niña a la que le piden que no se mueva. Había sido su padre, Alessandro Negroni Prati Morosini, quien encargó el cuadro. La obra llegó a las colecciones cívicas de Milán en 1935, y años después el correo italiano puso esta misma carita recelosa en un sello.




