
© José Luiz Bernardes Ribeiro · CC-BY-SA-4.0
San Andrés y San Jerónimo
Ficha
La historia
Quienes administraban las finanzas de la República veneciana trabajaban en el Palazzo dei Camerlenghi, junto al puente de Rialto, y era costumbre que un magistrado, al terminar su cargo, dejara un cuadro de su santo homónimo para las salas de la oficina. De esa costumbre procede este lienzo. Detrás estaban dos funcionarios de hacienda, Andrea Dandolo y Girolamo Bernardo, que dejaron sus puestos en el otoño de 1552. Por eso Tintoretto sitúa a san Andrés, patrón de Andrea, apoyado en la cruz oblicua de su martirio, junto a san Jerónimo, patrón de Girolamo, el sabio que vertió la Biblia al latín. Las dos figuras son pesadas, musculosas, muy pegadas al primer plano, la manera que iba dando fama al joven pintor. Jerónimo es el enjuto ermitaño anciano de la derecha, con el león al que, según la leyenda, quitó una espina de la zarpa.




