
Bartolomé Esteban Murillo · PD
San Antonio de Padua con el Niño
Ficha
La historia
Hacia 1668 Bartolomé Esteban Murillo, ya el pintor más solicitado de Sevilla, trabajaba en la serie de lienzos que los frailes capuchinos le habían encargado para su iglesia a las afueras de la ciudad. Los capuchinos querían imágenes sencillas y conmovedoras, hechas para rezar delante de ellas, y a esa devoción responde este cuadro. San Antonio de Padua aparece arrodillado en el momento en que el Niño Jesús se le presenta, sentado sobre un libro. El santo sostiene en la mano una azucena, símbolo de su pureza, y mira al Niño con una ternura callada, sin aparato ni dramatismo. La tela, de casi tres metros de alto, se conserva hoy en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, heredero de aquel convento.




