Santo Domingo y los albigenses

Santo Domingo y los albigenses


Ficha

Técnica
óleo sobre tabla
Dimensiones
122 × 83 cm

La historia

Entre 1491 y 1499 Berruguete pintó esta tabla para el claustro alto del monasterio dominico de Santo Tomás de Ávila, cuyo prior era Tomás de Torquemada. Formaba parte de un retablo dedicado a santo Domingo de Guzmán, fundador de la orden casi trescientos años antes.

La escena es la prueba del fuego. Domingo y un portavoz de los albigenses, un movimiento del mediodía francés que Roma condenó como herético, echan sus escritos a las llamas. El libro de los herejes arde. El suyo sale despedido intacto, y el milagro resuelve lo que la discusión no había resuelto.

El episodio lo cuentan autores dominicos del siglo XIII y lo sitúan hacia 1207, dos años antes de que los ejércitos cruzados llegaran al Languedoc. Tras la caída de Béziers, en julio de 1209, el legado pontificio escribió a Roma que se había dado muerte a casi 20.000 personas en la ciudad, cifra que los historiadores consideran inflada. Hasta qué punto intervino el propio Domingo en aquella campaña se sigue discutiendo. Murió en 1221, diez años antes de que se creara la Inquisición pontificia que su orden acabaría sirviendo en buena parte.

En el ángulo inferior izquierdo hay un número escrito en rojo. Es una vieja marca de inventario y no una fecha.

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