
Bartolomé Esteban Murillo · PD
San Francisco abrazando a Cristo en la cruz
Ficha
La historia
Bartolomé Esteban Murillo pintó esta escena hacia 1668 para los capuchinos de Sevilla, en una ciudad que aún se reponía de la peste y el hambre de la década anterior. Muestra una visión mística: Cristo, todavía clavado en la cruz, desprende un brazo y se inclina para abrazar a san Francisco, que se alza a recibirlo. Murillo suavizó el dramatismo con su ternura habitual y una luz cálida y dorada. El abrazo entre el crucificado y el fraile queda como el centro callado del cuadro. A los pies, san Francisco pisa un globo terráqueo, símbolo del mundo que ha dejado atrás.




