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San Genaro intercede ante la Virgen, Cristo y el Padre Eterno por la peste
Ficha
La historia
En 1656 la peste cayó sobre Nápoles y en pocos meses se llevó a casi la mitad de sus cerca de 450.000 habitantes. Cuando el contagio remitió, el virrey español Gaspar de Bracamonte encargó este enorme lienzo, de unos cuatro metros de alto, como ex voto de agradecimiento. En él, san Genaro, patrón de la ciudad, se eleva para interceder ante Cristo, la Virgen y Dios Padre, mientras abajo yacen los muertos. Luca Giordano tenía poco más de veinte años cuando lo pintó. Entre las figuras del suelo se distingue un médico con la máscara de pico que entonces se usaba para protegerse del aire apestado.



