
Luca Giordano · PD
La caída de los ángeles rebeldes
Ficha
La historia
Mide más de cuatro metros de alto: no es un cuadro de caballete, sino un retablo pensado para presidir un altar. Arriba, bañado en luz dorada, san Miguel arcángel se abalanza como una figura clásica, ligero y elegante; abajo, precipitados en la oscuridad, caen los ángeles rebeldes. Luca Giordano lo pintó en 1666, en años cercanos a su estancia veneciana, y esa doble condición se ve: la parte alta respira la luz de Venecia, la baja se hunde en un claroscuro denso. A Giordano lo apodaban «Luca fa presto», Lucas trabaja deprisa, por la rapidez casi legendaria de su pincel. La obra acabó sobre un altar de la iglesia de los Menores de Viena, donada en 1698, y desde 1785 se conserva en el Kunsthistorisches Museum.



