San Jerónimo en el desierto

San Jerónimo en el desierto


Ficha

Técnica
temple sobre tabla
Tipo
pintura
Dimensiones
95 × 65 cm

La historia

Alrededor de san Jerónimo, absorto en su meditación, Jacopo Bellini reúne un auténtico zoológico. El museo señala que estos animales rivalizan con los de los pintores veroneses y lombardos especializados en ellos, la tradición de Pisanello, cuya Virgen de la codorniz cuelga en la misma sala. El santo, el erudito del siglo IV que tradujo la Biblia al latín, vivió un tiempo como ermitaño en el desierto, y Bellini lo sitúa en la Tebaida, el desierto egipcio de los primeros monjes cristianos.

El paisaje tiene un pie en cada época. Detrás de Jerónimo las rocas se levantan como un telón gótico, pero en la cumbre del monte hay un castillo, y sobre una columna se yergue un estilita, uno de aquellos ascetas cristianos de los primeros siglos que pasaban la vida en lo alto de un pilar. El museo ve en esos detalles un anticipo de los fondos humanistas que pintaría después el paduano Andrea Mantegna. La tabla entró en las colecciones de la ciudad en 1855, procedente del coleccionista veronés Giulio Pompei. En 2015 fue una de las pinturas robadas en el museo, y se recuperó al año siguiente. El marco es un añadido del siglo XIX.

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