
Salomé con la cabeza de san Juan Bautista
Ficha
La historia
Para un fiel de principios del siglo XVI, una cabeza servida en una bandeja podía recordar otra cosa muy concreta, la hostia consagrada que el sacerdote lleva al altar sobre la patena. El Museo de Bellas Artes de Boston lo señala como una de las razones por las que los pintores milaneses de la época volvieron tantas veces a Salomé. La historia está en el Evangelio. La hijastra de Herodes baila en el banquete de cumpleaños del rey, él le promete lo que quiera y ella, aconsejada por su madre, pide la cabeza de Juan el Bautista. Luini pintó el tema en más de una ocasión, y otra de sus versiones cuelga en los Uffizi de Florencia. El museo fecha esta tabla entre 1515 y 1525 aproximadamente. Los rostros son suaves y hermosos, con los contornos difuminados por una sombra delicada, y nada en ellos responde a la crueldad del momento. Tres siglos después la tabla pertenecía a los Marulli d'Ascoli, una familia de Nápoles que la conservó desde la década de 1840 hasta hacia 1917. Pasó luego por las manos de Elia Volpi, el marchante florentino que había restaurado el palacio medieval Davanzati como casa museo, y en 1921 llegó a Boston como donación de la señora Walter Scott Fitz.




