
Henri Matisse · PD
Odalisca sentada
Ficha
La historia
Matisse pasó casi todos los años veinte en Niza, en un piso alto de la plaza Charles-Félix, encima del mercado de flores de la ciudad vieja. Allí montaba decorados con telas y celosías compradas en el norte de África y hacía posar delante a Henriette Darricarrère, una chica de Niza a la que encontró en los estudios de cine de la Victorine y que fue su modelo durante siete años.
Henriette bailaba y tocaba el piano, y posaba como quien interpreta un papel. En este cuadro lleva pantalón bombacho y blusa transparente, con una celosía de arcos detrás, y está sentada en un sillón corriente lleno de cojines.
A quien le reprochaba el asunto, Matisse le contestaba que pintaba odaliscas para poder pintar desnudos sin que resultaran artificiales, y que sabía que existían porque las había visto en Marruecos, donde estuvo en 1912 y 1913. Aquellas telas las fue comprando desde joven, y algunas se conservan todavía, con las mismas cenefas que reaparecen de un cuadro a otro.




