
Mentnafunangann · CC-BY-SA-4.0
Autorretrato a la espineta
Ficha
La historia
En la década de 1550 una mujer no podía inscribirse en el taller de un pintor ni estudiar el desnudo, de modo que las grandes escenas religiosas y mitológicas, las que labraban una reputación, le estaban vedadas. Sofonisba Anguissola, hija de un noble de Cremona, trabajó la única puerta que quedaba abierta, el retrato, y la volvió hacia sí misma. Se muestra sencillamente vestida ante la espineta, como detenida a mitad de una pieza; tocar un teclado era una de las habilidades que se esperaban de una joven de buena cuna. Detrás de ella, una mujer mayor, seguramente una sirvienta o una dama de compañía, vigila. Cuadros como este viajaban, y en 1559 Felipe II de España la llamó a Madrid, donde pasó unos 14 años como dama de honor que pintaba.




