
Autorretrato
Ficha
La historia
Hasta 1648 los pintores de Leiden no tuvieron un gremio propio, el de San Lucas, y Gerrit Dou figuró entre sus fundadores. Para entonces sus tablas pequeñas y minuciosas ya se pagaban a precios que casi nadie alcanzaba. Unos 17 años más tarde, hacia los 52, se pintó a sí mismo como un hombre de posición. Se asoma a una ventana de piedra rematada en arco, con un ropón forrado de piel y un gorro oscuro, la paleta y los pinceles en una mano y la otra sobre un gran libro abierto. Un tapiz pesado se recoge sobre el vano como un telón. En el alféizar hay un vaciado en yeso de un rostro, el tipo de modelo con el que los pintores aprendían a dibujar, y en la penumbra del fondo se adivinan un caballete, un globo terráqueo y una pequeña estatua. Los estudiosos ven en sus autorretratos una afirmación del lugar del pintor en la sociedad, el de un artesano que se presenta como hombre culto, y leen además objetos como estos como recordatorios de lo breve que es la vida. La tabla mide casi 60 centímetros de alto, mucho para un pintor cuyos cuadros a menudo no superaban el tamaño de una página. Permaneció en manos privadas hasta 2019, año en que fue donada al Museum of Fine Arts.




