
Parmigianino · PD
Autorretrato en un espejo convexo
Ficha
La historia
En 1524 un pintor de 21 años, Parmigianino, quería abrirse camino en Roma, la capital del arte, y llevó consigo una carta de presentación insólita. Se había pintado a sí mismo tal como se veía en un espejo de barbero, curvo, sobre una tabla de madera abombada con esa misma forma. Por eso todo aparece deformado como dentro de una burbuja: la habitación se comba al fondo, y sobre todo la mano que descansa en primer término se agranda hasta parecer enorme, mucho mayor que su cara joven y tranquila. El truco funcionó. El papa Clemente VII recibió el retrato con asombro, y el muchacho llegado de Parma se hizo un nombre en Roma casi de la noche a la mañana.




