Autorretrato
Ficha
La historia
En 1667 el joven Cosimo III de' Medici, de viaje por la República de las Provincias Unidas, pidió a varios pintores destacados que le enviaran su propio retrato para la creciente colección florentina de autorretratos. Bartholomeus van der Helst respondió con este. Para un cliente de Ámsterdam de aquellos años era una elección evidente, porque en vida van der Helst eclipsaba incluso a Rembrandt como el retratista más solicitado de la ciudad, apreciado por sus imágenes elegantes y halagadoras a la manera pulida de Van Dyck. Retrató a los mercaderes más ricos y a las orgullosas guardias cívicas del siglo de oro holandés, y aquí se concede a sí mismo la misma soltura, bien vestido y sereno. Tenía unos 54 años cuando lo pintó y solo le quedaban tres de vida. La obra viajó al sur en pleno apogeo de su fama y cuelga en los Uffizi desde entonces.




