
Dejad que los niños se acerquen a mí
Ficha
La historia
El tema es rarísimo en la pintura. Procede del Evangelio de Marcos. Cuando llevaban niños a Jesús y los discípulos intentaban apartarlos, él les dijo Sinite parvulos venire ad me, dejad que los niños se acerquen a mí. Otra versión importante, de Artemisia Gentileschi, se identificó en 2012 en la sacristía de la iglesia de San Carlo al Corso, en Roma.
Nicolas Tournier organiza la escena en tres grupos. A la izquierda, una joven envuelta en un amplio manto dorado lleva a un niño en brazos y acompaña a otro, que en primer plano se lanza con espontaneidad hacia Cristo. En el centro, vestido de rojo, Cristo dirige hacia ellos su gesto de acogida, y a la derecha dos apóstoles ancianos discuten acaloradamente entre sí.
Hacia 1806 un inventario de las habitaciones del príncipe Tommaso Corsini lo daba como original de Caravaggio y citaba las palabras de Cristo como nisi efficiamini sicut parvuli, si no os hacéis como niños, una frase distinta, del Evangelio de Mateo. En 1935 el crítico Roberto Longhi lo atribuyó a Tournier, y salvo una objeción temprana la atribución se ha mantenido. A Longhi le admiraba sobre todo el grupo de la mujer con los niños, y en el maravilloso niño rubio que nos mira veía un acento de tranquila rusticidad que recuerda a los hermanos Le Nain, pintores franceses de la vida campesina.
La fecha está menos clara. El museo lo sitúa hacia 1618, un año antes del primer documento romano que menciona a Tournier, mientras otros catálogos lo llevan a mediados de la década de 1620.